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sábado, 17 de octubre de 2009

Museo de Historia Natural de Londres (II)

Doy paso a algunos de los fósiles de la impresionande colección del Museo.

Comencemos por ejemplo por los imponentes cráneos de distintos herbívoros, empezando por Parasaurolophus. El Parasaurolophus era un ornitópodo bípedo y grande, de hasta 10m de longitud y cinco toneladas de peso, pero sus rasgos importantes se hallaban en su cráneo. Como podemos apreciar en la foto, Sobre su cabeza figuraba un largo tubo óseo hueco por dentro y enganchado por unos conductos al sistema respiratorio del animal, con el que se cree que el Parasaurolophus podía hacer un ruido parecido al de un trombón. Su pico de pato lo incluye en el grupo de los hadrosaurios (dentro de los ornitópodos).
Veamos otro cráneo, el de un Pachycephalosaurus. Por muy raro que suene el nombre, todo buen aficionado a los dinosaurios lo conoce. El Pachycephalosaurus era un marginocéfalo bípedo y herbívoro, de unos 8m de longitud y entre una y dos toneladas de peso. Su cráneo presenta una enorme bóveda ósea sobre la cabeza, que mide un metro de longitud. Las primeras suposiciones representan a los Pachycephalosaurus embistiéndose unos contra otros con su cráneo, aunque está demostrado que de haber sucedido esto, los Pachycephalosaurus que participaran en la pelea se habrían roto el cuello, por lo que es posible que en lugar de embestirse, sólo se empujaran con la bóveda.
Ahora veamos un Edmontosaurus fosilizado. Este era un ornitópodo hadrosaurio de hasta 13m de longitud, y aunque aquí esté el bicho entero, también hay un cráneo en otra vitrina. Es precisamente en su cráneo donde tiene sus características únicas, ya que para empezar disponía de una especie de mejillas dotadas de dientes, en las que almacenaba la comida mientras la masticaba, al igual que Hypsilophodon. También existe la teoría de que sobre su cabeza tuviese un pliegue nasal con el que hiciese algún tipo de sonido.

Una hermosa escena que veremos reconstruida en el museo es la del nacimiento de una camada de Maiasaura, un ornitópodo hadrosaurio llamado así debido a la dedicación que se cree que los padres dedicaban a sus hijos. Además representa un importante hecho sobre si los dinosaurios tenían sangre caliente o fría, ya que se han hallado ejemplares de Maiasaura de todas las edades, con lo que hemos averiguado que su crecimiento era muy rápido, mucho mñas que el de cualquier animal conocido de sangre fría.Ya nombré al principio la armadura fosilizada del Euoplocephalus, ahora vamos a ver en una foto su magnífica maza caudal, formada por dos grandes “bolas” de hueso unidas y preparadas para romperle la pata al depredador que osara desafiar a este anquilosaurio. Además de lo impresionante de la maza, el Euoplocephalus tenía unos músculos muy fuertes en la cola para balancearla con más fuerza de la que uno pueda imaginar.Aquí debajo podemos ver una mano de Iguanodon, pero a lo largo del recorrido no solo encontrará más fósiles de Iguanodon como una pata con pie incluido, sino que además hay una reconstrucción de su esqueleto (esta vez de un adulto) ya casi a la salida. En esta mano apreciamos la garra de la que este animal disponía en el pulgar, que junto con la velocidad del Iguanodon (que tampoco era demasiada) debieron de ser sus únicas defensas.Por último, veremos en el pasillo de salida una reconstrucción en carne y hueso de un Hypsilophodon durmiendo, en el que se aprecian perfectamente sus carrillos óseos, los cuales tenían la función de nuestras mejillas (lamentablemente no tengo ninguna foto de él).

Sólo he creado un breve resumen de la espectacular colección de dinosaurios de este museo, ya que me he dejado montones y montones de fósiles de comentar, entre otras cosas por que no tengo fotos… En cualquier caso ya saben que si van a Londres, por favor pasen por este museo aunque solo sea para ver la zona de dinosaurios, porque merece la pena.

Antes de que Dinoman me lo pregunte, decir que menos las de Edmontosauru e Iguanodon, el resto de fotos de este post sí son mías. Espero que les haya gustado esta visita virtual.

viernes, 16 de octubre de 2009

Inaguración

¡Bienvenido a mi blog!

Para inagurarlo, qué menos que realizar una visita virtual de la sección de dinosaurios del Museo de Historia Natural de Londres, en el que estuve este verano.
Comenzamos nuestro recorrido en el hall principal del museo, donde nada más entrar, nos plantamos cara a cara con la réplica de un gigantesco Diplodocus de 26m de longitud, en el que podemos apreciar con nuestros sus principales rasgos.

En esta foto se puede apreciar lo colosal del Diplodocus. Al fondo, su larga cola se va empequeñeciendo hasta parecer un látigo, con el que este saurópodo debió defenderse ante los depredadores. Los dientes del Diplodocus sólo estaban en la parte anterior de su mandíbula, lo que quiere decir que no le sería muy fácil masticar la vegetación que ingería, aunque seguramente dispondría de gastrolitos para molerla en su estómago

Una vez que hemos entrado en el hall, no tenemos más que girar a la izquierda para entrar en la sala de los dinosaurios, que forma parte de la “Blue Zone”.
Al entrar en la sala nos quedaremos enfrente de otro saurópodo, el Camarasaurus, que aunque es más pequeño (hasta 20m de longitud) no deja de ser menos imponente.

Aunque no se aprecie muy bien en esta foto, el principal rasgo del Camarasaurus eran sus dientes, los cuales se encajaban entre sí y trituraban la vegetación como muy pocas mandíbulas lo hacían en esa época.

Si ya está cansado de saurópodos no hay problema, porque ya no veremos muchos más… A la izquierda, se encontrará con un fósil de Coelophysis, uno de los primeros dinosaurios que existieron. Estos pequeños dinosaurios eran carnívoros y se cree que podían recurrir al canibalismo. Los huesos del Coelophysis no han sido extraídos de la roca debido a su fragilidad.




Si anda dos pasos más llegará a una armadura de Euoplocephalus, un gran anquilosáurido que estaba blindado hasta los párpados. Aunque no se aprecie muy bien el blindaje del animal en la armadura expuesta, al menos es un fósil real.

Justo detrás de la vitrina donde se encuentra esta armadura hay otra vitrina en la que hay un par de esqueletos de Hypsilophodon, pero al tener al lado una reconstrucción del Triceratops, nadie repara en que están allí. El Hypsilophodon era un pequeño herbívoro ágil y veloz cuya principal característica era que tenía unos carrillos musculares en la boca que actuaban de mejillas, con lo que podía acumular comida en la boca mientras la masticaba, al contrario que los demás dinosaurios.


Después de ver estos 5 dinosaurios pasamos al segundo plato fuerte del museo, el gran esqueleto de Triceratops, en el que apreciamos un gran cuerpo en forma de tonel, una impresionante gola con tres cuernos, y la característica más importante, un montón de gente echándole una ojeadita antes de irse corriendo a la pasarela que hay al lado.

En esta foto se puede observar su espectacular tamaño, su gola, y que además de su pico sin dientes con el que arrancaba la vegetación, disponía de unas buenas muelas que la debían triturar muy bien antes de que pasara al estómago.







Nuestro recorrido continúa por la pasarela, que nos elevará a unos seis metros y desde ella iremos viendo reconstrucciones de distintos esqueletos de dinosaurios colgados a nuestra altura. No recuerdo el orden de los esqueletos así que los pondré sin ningún orden en particular.

Una importante reconstrucción que veremos a nuestra izquierda es la de una cría de Iguanodon, de unos 6-7m de longitud. El Iguanodon fue el dinosaurio más común de todo el Mesozoico, y en el esqueleto podemos apreciar a un dinosaurio herbívoro sencillo, bípedo y muy grande.







A la izquierda encontraremos al depredador más común de la era de los dinosaurios, el Allosaurus, un carnívoro de 12m de longitud y tan sólo dos toneladas de peso, lo que lo convertía en un depredador relativamente ligero. Gracias a que su cráneo no pesaba tanto como los de los tiranosáuridos, los brazos del Allosaurus tenían un tamaño decente y podían ser usados para desgarrar carne o sujetar a sus presas. Su rasgo más característico era el de las crestas que tenía sobre los ojos.

Muy cerca del Allosaurus, a nuestra derecha, veremos un esqueleto de Albertosaurus, un depredador muy parecido al Tyrannosaurus pero más chiquitín (9m de longitud), en el que apreciamos un cráneo muy pesado y potente que implica unos brazos aparentemente inútiles, pero que tal vez le sirvieran para algo. Albertosaurus debió de ser el principal ancestro del Tyrannosaurus, ya que vivió un poco antes que él.



En el lado derecho de la pasarela también encontraremos a un prosaurópodo, el Massospondylus, uno de los primitivos saurópodomorfos que acabarían evolucionando en dinosaurios como el Diplodocus de la entrada. En él se pueden observar las garras de sus extremidades delanteras, rasgo que se iría perdiendo a lo largo del Jurásico, un tamaño pequeño, tan sólo 4 o 5 metros de longitud, y un peso de menos de 200kg. Hay que tener en cuenta que este esqueleto está mal hecho, pues una investigación realizada recientemente demostró que el Massospondylus era bípedo y no cuadrúpedo, como se representa en el museo. Los saurópodos se fueron haciendo cuadrúpedos conforme aumentaban su tamaño y su peso pero antes no tenían porque serlo. A pesar de que uno suele dar por hecho que era herbívoro, es posible que el Massospondylus se alimentara de ves en cuando de pequeños animales como lagartijas o reptiles pequeños.


A la derecha al fondo hay una preciosa reconstrucción del esqueleto de un Baryonix, un espinosáurido de poco más de 10m de longitud cuya dieta es lo más interesante. Debido a lo alargado del cráneo, lo aserrados que estaban sus dientes y sus espectaculares garras en los brazos, ideales para agarrar, se cree que este dinosaurio comía peces, acercándose al lecho de los ríos e intentando pescar algo, aunque también es posible que fuera carroñero, ya que se ha encontrado dentro de un Baryonix el esqueleto de un Iguanodon, o tal vez comiera peces, carroña y cazara de vez en cuando.


Más o menos a mitad de pasarela y a nuestra derecha nos encontraremos con el ornitomimosaurio o dinosaurio avestruz por excelencia, el Gallimimus. El Gallimimus fue un dinosaurio tal vez omnívoro, de hasta 6m de longitud y bastante parecido a una avestruz en sus rasgos anatómicos. Era inteligente, muy rápido, y fue hallado en el mismo sitio que el Velociraptor, el desierto de Gobi. Imagine las persecuciones que vivirían estos dos dinosaurios en el Cretácico, ambos rápidos, inteligentes, y ágiles. No está muy claro pero se cree que el Gallimimus se alimentaba de insectos, vegetación y algún reptil pequeño.






Volvamos a la izquierda, donde se puede apreciar un Tuojiangosaurus, un pequeño estegosaurio de unos 6m de longitud que resultó ser el primero descubierto en China. Este pequeño tireóforo tenía un cráneo muy pequeño, unas placas sobre el lomo y al final de la cola, las cuatro espinas características de los estegosaurios, con las que el Tuojiangosaurus se defendía. Los restos de Tuojiangosaurus datan de una época muy temprana por lo que es posible que este fuese uno de los primeros estegosaurios que caminaron por la tierra.


Creo que de la pasarela ya sólo nos quedan los Dromaeosaurus... En efecto, vamos a por ellos. Al final de la pasarela tendremos a nuestra izquierda tres esqueletos de Dromaeosaurus junto a dos reconstrucciones en “carne y hueso”. Este dinosaurio resulta ser tan parecido a Velociraptor que yo he llegado a pensar que eran el mismo. Medía 1’7m de largo, pesaba 25kg y tenía un cuerpo ágil y rápido. En sus patas, al igual que Velociraptor, disponía de una enorme garra curvada en el segundo dígito de cada pie, lo que lo convertía en un impresionante depredador.




Una vez vistos todos estos dinosaurios, nos encontraremos con una gran pared que iremos rodeando en la que distintos carteles en inglés nos hablarán del T-Rex, aunque desgraciadamente casi ningún visitante repara en leer esta preciosa información. Tras rodear el muro nos encontramos con la estrella del museo, lo que todos los visitantes quieren ver cuando entran, una reconstrucción en carne y hueso del Tyrannosaurus rex. Esta reconstrucción, que mueve levemente la cabeza y la cola, es la de un joven tiranosaurio que aún no se ha desarrollado completamente y no llega a los 12m de longitud, y es donde el grueso de los visitantes se detiene para hacer las fotos. Todos conocemos al T-Rex, así que no hace falta que diga nada.

Esta sólo es la primera parte del museo, proximamente realizaré las siguientes entregas. Espero que os haya gustado mi primer post.