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lunes, 19 de julio de 2010

Altispinax

El Altispinax fue un gran terópodo cuya característica principal era la gran “vela” que tenía sobre su lomo. Medía hasta 8m de largo, y apenas se conocen datos sobre él debido a la escasez de restos encontrados. Vivió durante el período Cretácico inicial y sus restos han sido hallados en Inglaterra. Sus principales características anatómicas fueron que era bípedo grande, y seguramente rápido, y al contrario que otros terópodos, no disponía de una gigantesca mandíbula, sino de unos brazos bien desarrollados.


En cuanto al rasgo principal de este animal, su “vela”, tampoco se sabe mucho sobre ella; se cree que la debió utilizar para asustar a sus rivales, función distinta a la que desempeñaba la vela del Spinosaurus, que regulaba la temperatura del animal. Evidentemente se ha advertido el parecido entre el Spinosaurus y el Altispinax, pero los científicos, tras examinar los huesos de ambos dinosaurios, han decretado que no están emparentados.


Hoy día, Altispinax es considerado un nomen dubium de clasificación incierta.

lunes, 28 de junio de 2010

Herrerasaurus

El Herrerasaurus fue uno de los animales bípedos más grandes del mundo durante su tiempo, a pesar de que no fuera muy grande. Medía alrededor de 4m de largo por metro y medio de alto, pesaba de 250kg a 300kg, y vivió durante el período jurásico. Este fue uno de los primeros dinosaurios carnívoros que comenzó a desarrollar características propias de los terópodos del Jurásico y del Cretácico, como su propio tamaño, sus extremidades anteriores o su mandíbula. Esta mezcla de características primitivas con rasgos avanzados ha creado confusión entre los científicos a la hora de clasificar a este animal, pero definitivamente, como era carnívoro, lo dejaron en el grupo de los terópodos. Sus restos han sido hallados tan solo en Argentina.


El Herrerasaurus sería en su época como el Tyrannosaurus en el cretácico, un gran depredador que no solo destaca por su tamaño, sino por otras características que los convertían en una máquina de matar. Como los demás terópodos, tenía unos huesos en las extremidades largos y huecos, y la cola le proporcionaba mucho equilibrio (además esta estaba formada por vértebras encajadas entre sí, lo que la hacía muy rígida). Sus manos tenían tres dedos que terminaban en una buena garra curva, y su mandíbula disponía de un mecanismo perfecto para sujetar a su presa una vez que le hincara el diente.


Al parecer, la presa favorita del Herrerasaurus pudieron ser los rincosaurios, unos reptiles herbívoros del período triásico bastante parecidos a los cerdos, pero un poco más grandes. Esta teoría se prueba debido a que se han encontrado esqueletos de rincosaurios en la caja torácica de un Herrerasaurus. También se han encontrado marcas de mordiscos de Herrerasaurus en el cráneo de otros miembros de su misma especie. Este ataque se pudo deber a la pelea por la comida, por una hembra, o al igual que en el caso del Coelophysis, al canibalismo.

sábado, 12 de junio de 2010

Corythosaurus

La principal y más llamativa característica del Corythosaurus era su elaborada cresta ósea, rasgo que le asemeja al Lambeosaurus, que también era herbívoro y de más o menos el mismo tamaño. El Corythosaurus medía hasta 10m de largo por 4m de alto, pesaba 4 ó 5 toneladas y vivió durante el cretácico tardío. También al igual que el Lambeosaurus, sus restos has sido encontrados en diferentes puntos de América del Norte, pero estos dos dinosaurios debían distinguirse por sus colores y sonidos, y porque sus crestas no eran del todo parecidas.


El Corythosaurus tenía al, final de su hocico un pico que usaba para arrancar las hojas de los árboles. Gracias a que los científicos han analizado el interior del estómago fosilizado de uno de estos animales, hoy sabemos que el Corythosaurus se alimentaba de vegetación semejante a los pinos y los abetos actuales.
Si bien la cresta del Lambeosaurus no está tan estudiada, la cresta del Corythosaurus era muy útil. Para empezar, podía haber diferencia entre las crestas de los macho y de las hembras, lo que ayudaría a estos animales a reconocer a un compañero a cierta distancia, aunque la función de mayor utilidad no es esta. Se han descubierto unos tubos huecos en el interior del cráneo de este dinosaurio que conectan la cresta con su nariz. Los científicos han analizado esta conexión y han sugerido que, gracias a su cresta, el Corythosaurus producía un sonido, parecido al de una trompeta, que ningún otro dinosaurio podía emitir, lo que le podía haber ayudado para pedir auxilio, llamar a sus crías, o encontrar una pareja.


Aunque no estuviera blindado aparentemente, el Corythosaurus disponía de una sorpresa para los carnívoros que le quisieran echar el diente. Aunque es un fenómeno muy raro, se han encontrado junto al esqueleto de este ornitópodo placas de piel fosilizada, lo que nos indica como debía de estar recubierto este animal. Las placas tenían diferentes formas (ovaladas, circulares…), y desde luego eran bastante duras. Este recubrimiento de plaquitas óseas no le habría servido de nada antes la potente mandíbula de un terópodo gigante como el Tyrannosaurus, pero le habría salvado del ataque de otros reptiles carnívoros más pequeños, que no podrían haber traspasado su dura piel.

domingo, 23 de mayo de 2010

Incisivosaurus

El Incisivosaurus fue un ovirraptorosauriano que tenía un escaso tamaño y cuya investigación es algo complicada. Medía entre 1 y 1’5 metros de longitud, pesaba tal vez unos 20 o 30 kilogramos, aunque esto no se sabe muy bien, y vivió durante el período Cretácico. Sus restos han sido encontrados en China, cerca de los del Oviraptor, y de hecho se cree que estos dos dinosaurios debieron de ser bastante parecidos (por algo están en la misma familia).


Los rasgos únicos del Incisivosaurus se encontraban en su cráneo, en el cuál había un gran hocico que ocupaba gran parte de la longitud del cráneo, varias menestras para aligerar peso, y tenía unos incisivos muy desarrollados en el hocico que son los que le dan su nombre, los cuales debieron de moler muy bien cualquier tipo de vegetación y se observan muy bien en ambas imágenes (la de arriba y la de abajo). Choca bastante encontrar un terópodo herbívoro, aunque no está del todo asegurado que este animal fuese carnívoro, herbívoro, y tal vez omnívoro.


La última incógnita del Incisivosaurus es una que comparte con el Oviraptor, ¿tenía plumas este dinosaurio? La mayoría de los expertos opinan que sí, aunque tampoco es algo que esté del todo claro. En caso de que las tuviera, se cree que no pudo volar con ellas, y las usaba para la exhibición o para asustar a otros animales no muy grandes. Por lo demás era bastante similar al
Oviraptor, pero más pequeño. En cuanto a apariciones cinematográficas, podemos ver una preciosa reconstrucción del Incisivosaurus en el tercer capítulo de Parque Prehistórico, que puedes ver en el blog.

domingo, 9 de mayo de 2010

Lesothosaurus

El Lesothosaurus fue uno de los primeros dinosaurios ornitisquios que existieron, ya que vivió hace 213 millones de años. Medía hasta un metro de longitud por 20cm de altura, pesaba 10kg y vivió durante el período Jurásico inicial. Siendo un animal tan pequeño, las únicas defensas del Lesothosaurus eran sus patas, con las que podía salir corriendo en cualquier momento. Se cree que vivía como las gacelas, pastando tranquilamente pero atento a los depredadores y preparado para huir. Sus restos han sido hallados en Lesotho, al sur de África.


Al ser tan antiguo, este dinosaurio ha ayudado a los científicos a sacar suposiciones de cómo se formó la cadera de los ornitisquios. La principal teoría es que el pubis hubiese rotado hacia atrás evolutivamente para ofrecer más espacio al intestino, ya que este tenía que ser más largo que el de los carnívoros, por que la vegetación es más difícil de digerir que la carne. Dentro del orden de los ornistiquios, este dinosaurio no está clasificado en ningún suborden, debido a que sus características anatómicas no concuerdan con ningún otro dinosaurio, es más, por la disposición de sus brazos y sus patas, parece más un depredador que un herbívoro.


Existe la posibilidad de que este dinosaurio fuera herbívoro, ya que aunque sus dientes traseros son semejantes a los de una iguana, los delanteros son puntiagudos, así que tal vez cazase pequeños animales de vez en cuando. Aunque conozcamos relativamente bien la anatomía del Lesothosaurus, seremos incapaces de comprenderlo completamente hasta que encontremos más dinosaurios cercanos a su línea evolutiva.

lunes, 22 de marzo de 2010

Dacentrurus

El Dacentrurus (Cola puntiaguda) fue un dinosaurio tireóforo estegosáurido descubierto por Richard Owen en Inglaterra. Medía hasta 10m de largo por 3’5 de alto, pesaba unos 800kg y vivió durante el período Jurásico. Después de hallar los primeros restos en Inglaterra, se han encontrado ejemplares en Francia, España y sobre todo, Portugal. Este cuadrúpedo fue uno de los primeros dinosaurios en encontrarse y originalmente fue llamado Omosaurus, pero más tarde se dieron cuenta de que ya existía un Omosaurus, y le cambiaron el nombre por Dacentrurus. Desde entonces se han encontrado ejemplares por toda Europa, que han convertido a este animal en el estegosaurio europeo por excelencia.

Las principales características de este herbívoro eran sus placas y sus espinas. Desde el lomo hasta el principio de la cola disponía de pequeñas placas afiladas que el servían para defenderse de los depredadores, y al final de la cola, como muchos estegosáuridos, disponía de cuatro espinas muy grandes con las que podía abatir a cualquier depredador de su tamaño. Su cabeza era muy pequeña y disponía de un pico aplanado en el que se encontraban muelas en los laterales, con las que trituraba como podía la dura vegetación que se llevaba a la boca. Tal y como se muestra en la imagen superior, es posible que tuviera espinas en los hombros.

Sus patas traseras eran más largas que las delanteras, factor con el que este dinosaurio era capaz de ponerse a dos patas (siempre y cuando se apoyara en algún sitio con las patas delanteras), lo que le otorgaba una gran ventaja a la hora de poder comer plantas a cierta altura. Ciertas personas opinan que este era un dinosaurio muy lento y pesado pero Grandes Sauri está en contra de esta idea y opina que dentro de lo que es un tireóforo, este debió de ser de los más ágiles.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Tarbosaurus

El Tarbosaurus (Reptil alarmante) fue el primo asiático del conocido Tyrannosaurus rex, y de hecho era un tiranosáurido con características muy similares a las de Tyrannosaurus. Medía hasta 11m de largo, pesaba cuatro toneladas y vivió en el período Cretácico superior o tardío. Los restos de Tarbosaurus fueron hallados en una expedición soviética al Gobi (Mongolia), donde se recuperaron unos siete especímenes, los cuales fueron clasificados como Tarbosaurus bataar tras ser estudiados por un paleontólogo ruso.
Pero la historia no termina aquí, pues desde el momento de su descubrimiento había especialistas que opinaban que eso era un Tyrannosaurus en toda regla, y que se debería clasificar como Tyrannosaurus bataar. Con el tiempo esta idea fue cobrando fuerza y hoy día hay muchos paleontólogos que no reconocen a Tarbosaurus como un género, aunque Grandes Sauri sí lo reconoce. El propio Tarbosaurus, desde luego, era una auténtica máquina de matar.

Prueba de ello es en gran parte su gran mandíbula, que representaba su gran arma a la hora de cazar (o de comer carroña) ya que en ella había montones de dientes muy grandes y afilados, que se renovaban conforme se iban desgastando. El cráneo incluía unos ojos y una “nariz” grandes para agudizar sus respectivos sentidos, y estaba seguido por un poderoso cuello muy fuerte y preparado para dar fuertes giros a la mandíbula. Sus miembros anteriores eran aparentemente inútiles debido a su tamaño, y sus patas eran todo lo contrario, muy grandes y fuertes, para soportar las cuatro toneladas de peso del Tarbosaurus. Su larga cola servía de contrapeso para equilibrar al animal.

Mucha gente dice que si Tarbosaurus se hubiera encontrado en Norteamérica se habría nombrado como especie del Tyrannosaurus, pero Grandes Sauri no sólo se basa en este hecho para decir que Tarbosaurus es un género distinto, ya que este último tenía un cráneo algo distinto al de Tyrannosaurus y un tamaño considerablemente menor (al menos a mi juicio).

miércoles, 10 de marzo de 2010

Camptosaurus

El Camptosaurus fue un herbívoro bastante parecido al Iguanodon y, de hecho, vivió entre finales del jurásico y principios del cretácico, justo antes de los primeros Iguanodon que se han encontrado. Medía 6m de largo por 2m de alto, pesaba hasta 4 toneladas y sus fósiles han sido hallados en varios puntos de EEUU y en el sur de Inglaterra, dato que nos sugiere que América del Norte y Europa debieron estar conectadas en el período jurásico. Los principales rasgos del Camptosaurus eran que no corría mucho, no era muy grande, no tenía grandes defensas, pero podía masticar y triturar con fuerza la dura vegetación de la que se alimentaba, gracias a su juego de dientes. Estos eran duros y estaban muy aserrados, pero se terminaban quedando lisos debido a la dureza de las hojas y los brotes. Disponía de un fuerte pico para arrancar la vegetación al final de su mandíbula.

Si bien el Camptosaurus no tenía grandes defensas ni mucha velocidad, tenía un arma más poderosa, el poder comer vegetación no sólo de los helecho o de plantas a cierta altura, sino también del suelo. El Camptosaurus tenía unas patas posteriores fuertes con las que aguantaba el peso de su cuerpo, pero podía poner su cabeza a diferentes alturas. La primera opción, era ponerse de pie y erguirse utilizando la cola para mantener el equilibrio, y así seleccionaba de entre plantas a 3 o 4 metros de altura. Otra opción era agacharse y echar el peso de su cuerpo en las patas delanteras durante un momento, para poder comer la vegetación del suelo o a escasa altura. Esta última postura no la podía mantener mucho tiempo, ya que sus patas anteriores no estaban preparadas para soportas tanto peso.
Una curiosa característica del Camptosaurus era como evolucionaban sus tendones. Cuando era joven, este dinosaurio tenía tendones hechos de colágeno, al igual que los demás seres vivos, pero conforme iba envejeciendo, estos tendones se transformaban en varillas óseas que, además de fortalecer su espalda, le permitían erguirse sobre las patas posteriores con la espalda recta, cosa que pocos dinosaurios podían hacer.

viernes, 5 de marzo de 2010

Muttaburrasaurus

El Muttaburrasaurus (Reptil de Muttaburra) fue un dinosaurio cuyo violento nombre no se debe a ninguna palabra griega, gracias a Dios, sino a una población de Australia. Medía unos 7m y pesaba hasta tres toneladas. Este titánico peso estaba contrarrestado por una anatomía fantástica que le permitía a este animal hacer virguerías en todos los ámbitos de su vida. A primera vista tenemos un iguanodóntido clásico, con sus fuertes patas posteriores y unas extremidades anteriores con buenos pulgares-garra para defenderse, además del pico córneo para alimentarse de vegetales y arbustos, seguido de una buena dentadura trituradora.
Pero el Muttaburrasaurus vivía en unas condiciones distintas a las del resto de los iguanodóntidos, el frío invierno polar de Australia. Este agente obligaba seguramente a Los Muttaburrasaurus a llevar a cabo migraciones anuales, como si de aves se tratara. La protuberancia del cráneo del Muttaburrasaurus es única, y probablemente hacía extraños sonidos, pero no sólo eso, pudo servir, aparte que para la reproducción, para la comunicación entre estos ornitópodos en los oscuros inviernos. Seguramente esta protuberancia era como una bolsa conectada a las narinas que se llenaba o vaciaba de aire, como podría ser también en el caso de Anatotitan.

Otra cosa a tener en cuenta es que las patas delanteras de nuestro amigo eran excepcionalmente fuertes, ya que poniéndose al galope sobre cuatro patas podía alcanzar los 30km/h. Es probable también que los Muttaburrasaurus vivieran en manadas, lo cual les daría protección adicional contra los alosáuridos australianos, como el Australovenator.
Al fin pude hacer la descripción Axel, espero que te haya gustado. :)

lunes, 1 de marzo de 2010

Protohadros

El Protohadros (Primer Hadrosaurio) fue posiblemente el primer hadrosauroideo que existió, ya que vivió unos 20 millones de años antes que la mayoría de los hadrosáuridos. Medía ya sus 6m de longitud y pesaba una tonelada, viviendo en el Cretácico medio, hace unos 95 millones de años (Cenomaniano). Hasta su hallazgo, en 1994, nunca se había puesto en duda que los hadrosáuridos eran originarios de Asia, pero este nuevo dinosaurio de EEUU comenzó una carrera entre EEUU y China por ver en qué continente se originaron realmente los hadrosáuridos. Por desgracia, los restos que nos ha dejado este único ejemplar son muy fragmentarios.
En principio, según la interpretación inicial de los restos, el animal parece un hadrosáurido como otro cualquiera, con su pico córneo, sus carrillos con baterías de dientes para triturar la correosa vegetación que ingería, unas patas posteriores mayores y más fuertes que las anteriores, que proporcionaban un cuadrupedismo facultativo (generalmente camina a cuatro patas pero esto no le impide ponerse de vez en cuando apoyado sólo sobre las patas posteriores), y unas pezuñas que sustituyen las habituales garras en las extremidades.
Claro que una interpretación más moderna de los restos podría indicar que este es un iguanodóntido que no está suficientemente derivado como para ser considerado un hadrosauroideo (los hadrosáuridos son, al fin y al cabo, descendientes de los iguanodóntidos). De hecho, en la clasificación actual no se considera dentro de la familia Hadrosauridae, sino como un antecesor de éstos en el clado superior Hadrosauroidea. El ecosistema que rodeaba al Protohadros estaría compuesto por bosques y humedales que proporcionaban abundante vegetación.

jueves, 25 de febrero de 2010

Polacanthus

El Polacanthus (Muchas espinas) fue una anquilosáurido relativamente pequeño encontrado en la isla de Wight, al sur de Gran Bretaña pero lejos de la costa francesa. Medía hasta 4m de longitud por un metro de altura, pesaba alrededor de una tonelada y vivió durante el período Cretácico, hace unos 120 millones de años. Su descubridor, el reverendo William Fox, lo halló en 1865 (fue uno de los primeros dinosaurios encontrados) en la costa de la pequeña isla de Wight, pero desgraciadamente gran parte de los huesos fosilizados del ejemplar hallado ya se habían ido metiendo mar adentro arrastrados por el mar.
El Polacanthus en sí no era una criatura muy interesante dentro de lo que se puede encontrar en el Mesozoico. Era cuadrúpedo herbívoro, y con una gran armadura que le llegaba desde el principio del lomo hasta la cola, la cuál al contrario de la de algunos anquilosaurios, no acababa en una gran maza. Esta armadura consistía en un recubrimiento “estándar” de placas óseas sobre las que se colocaban algunas púas en la zona del lomo, que era la más protegida. Esta armadura también incluía los hombros de sus extremidades y le servía para protegerse contra el depredador de turno, que ya fuese grande o pequeño, le sería difícil darle un bocado al Polacanthus.
En su dieta se incluían más que nada los helechos y la vegetación que crecía a ras de suelo, la cual arrancaba con su mandíbula y trituraba con sus pequeños, numerosos, y afilados dientes, que hacían lo que podían ante la vegetación más dura. Tal vez el rasgo más importante del Polacanthus sea su velocidad, ya que a pesar de llevar toda esta armadura encima, se podía mover rápidamente gracias a sus musculosas patas, que eran bastante largas para ser las de un anquilosáurido.

viernes, 19 de febrero de 2010

Kentrosaurus

El Kentrosaurus es el familiar “chiquitín” del famoso Stegosaurus, que en lugar de habitar en lugar de habitar en Norteamérica, vivió en Tanzania (África oriental). Digo chiquitín porque tan solo medía hasta 3m de largo por 2 metros de alto, y pesaba 450kg, proporciones que se quedan ridículas al lado de las del Stegosaurus, que era muy parecido. Este estegosaurio disponía de placas y espinas que le discurrían desde el cuello hasta la cola, y además tenía espinas en las patas delanteras.
La función de las placas podría ser la misma que la que tenían las placas del Stegosaurus, colocarlas de una forma determinada con respecto al Sol o al viento para aumentar o disminuir la temperatura corporal. Las espinas agudas de las que disponía en las extremidades le podían haber protegido de ataques laterales, mientras que la cola podía intimidar a cualquier depredador gracias a sus pinchos. De todas formas, si un depredador quería echarle el diente al Kentrosaurus no tenía más que alejarse de la cola y atacar a las patas o al cuello, que estaban desprotegidos.
Al igual que los demás estegosaurios, el Kentrosaurus disponía de una armadura corporal formada por placas incrustadas en la piel que salían desde el cuello y se iban agrandando hasta la cadera, donde pasaban a ser espinas puntiagudas, que se hacían más largas y agudas conforme se avanzaba a la cola.
Debido a la dieta de plantas duras de las que se alimentaba el Kentrosaurus, tenía un intestino bastante largo y un estómago enorme para poder digerir lo que comía. Todo esto hace que tuviera un cuerpo muy abultado y no se pudiera poner a dos patas, ya que el peso de su propio cuerpo le empujaría hacia delante.

domingo, 7 de febrero de 2010

Amphicoelias fragillimus

El motivo de que vaya a describir a este dinosaurio a nivel de especie es que el A. fragillimus es muy distinto en tamaño al A. altus, así que les haré dos descripciones separadas.
El Amphicoelias (Carácter hueco en ambos lados) fragillimus no es un dinosaurio como otro cualquiera, ya que pudo ser el más largo de todos, el más pesado de todos, o pudo sencillamente no haber existido. Tanto el estudio como la historia de este dinosaurio son muy complicados, y las estimaciones de su longitud y peso son muy variadas, aunque yo voy a poner la más acogida. Este saurópodo medía entre 52 y 58m de longitud, pesaba entre 100 y 135 toneladas y vivió durante el período Jurásico tardío en EEUU. Los restos de este dinosaurio fueron hallados y descritos en los años 70 (del siglo XIX) por Edward Drinker Cope, un renombrado paleontólogo rival de Marsh.
El Amphicoelias es uno de los dinosaurios que peor se conocen, ya que tan sólo se halló de él una vértebra rota y parte de un fémur en mal estado, y estos restos ya ni siquiera están disponibles hoy día, ya que se desintegraron al poco de ser extraídos de la tierra. Lo único que nos queda para analizar una y otra vez al Amphicoelias es el dibujo de la vértebra hallada del cuaderno de Cope (imagen inferior), que ha sido interpretado por varios paleontólogos en montones de ocasiones. De haber tenido el tamaño nombrado anteriormente, nuestro diplodócido gigante habría sido hasta un tercio más largo que Argentinosaurus, más del doble de largo que Diplodocus, casi el doble de longitud que la ballena azul más grande, y tan pesado como 20 Tyrannosaurus juntos o 1800 humanos.
Aún así, Amphicoelias era delgadito dentro de lo que cabe, porque también tenemos a otro saurópodo indio llamado Bruhathkayosaurus cuyo peso se estima en 200 toneladas, y medía menos que Amphicoelias, aunque también es conocido por restos muy pobres. Está claro que Amphicoelias no tenía depredadores naturales, ya que en cuanto llegara a los 25m de longitud sería uno de los animales más grandes de su entorno. ¿Pudo haber sido también el más alto? Es posible, pero improbable, ya que su cola era de 32m, más larga que su cuello y su cuerpo juntos por lo que no tendría mucho cuello que elevar. Podría seguir extendiéndome con la historia de la “Guerra de los Huesos” y todo eso, pero lo importante ya está dicho. Ojalá algún día se encuentre un ejemplar completo de Amphicoelias que despeje todas nuestras dudas y le de al A. fragillimus el papel que se merece, el de mayor animal terrestre de todos los tiempos.

martes, 2 de febrero de 2010

Scelidosaurus

El Scelidosaurus fue un herbívoro del período Jurásico inicial que podría ser el antecesor de grandes dinosaurios del Cretácico como el Stegosaurus o el Ankylosaurus, y en resumen de tanto anquilosaurios como estegosaurios (choca, eh). Lo que sí tenemos claro es que era un tireóforo primitivo que tenía rasgos muy basales. Medía hasta 4m de largo por uno de alto, pesaba 250kg y sus restos se han descubierto únicamente en el sur de Inglaterra, donde se han hallado dos esqueletos y dos cráneos en un estado bastante bueno. Este herbívoro no era muy grande comparado con sus sucesores, pero gracias a él los científicos se han hecho con una información muy útil para comprender de donde viene el grupo de los tireóforos.
El Scelidosaurus, al igual que sus sucesores, tenía su cuerpo cubierto de placas óseas para defenderse de los ataques de grandes depredadores de su tiempo como el Magnosaurus. Esta característica evidentemente hacia que este animal fuese de movimientos lentos y hasta torpes, y encima, además de las placas, su piel estaba formada por escamas óseas hexagonales, lo que lo dejaba más blindado y con más peso.
A pesar de que el Scelidosaurus se moviera lentamente, al menos podría andar a dos patas, capacidad de la que no gozarían ninguno de sus sucesores (bueno, tal vez algún estegosaurio sí), y que le era posible gracias a lo fuertes que tenía las extremidades traseras, mucho más largas que las delanteras. Al ponerse a dos patas, este tireóforo primitivo se podría haber alimentado de vegetación a un par de metros de altura. Tenía un cráneo pequeño, que estaba dotado de dientes en forma de hoja, característica muy común entre los herbívoros.

sábado, 30 de enero de 2010

Sauroposeidon

El Sauroposeidon (Reptil Poseidón) fue un enorme saurópodo que se puede incluir en el grupo de los desconocidos con medidas gigantescas, ya que su registro fósil es muy escaso. Sus medidas se estiman en entre 25 y 30m de longitud por hasta 18m de altura alzando su cuello y un peso de 50 toneladas, aunque hay estimaciones que lo aumentan hasta las 80 toneladas. El Sauroposeidon vivió durante el Cretácico inferior, tal vez un poco después que Brachiosaurus, con el que además compartía ecosistema.

Los restos de Sauroposeidon se basan en algunas vértebras del cuello y costillas, sin contar unas huellas fosilizadas de Glen Rose (EEUU) que han sido atribuidas a este dinosaurio. Precisamente es con Brachiosaurus con el que este dinosaurio competía virtualmente por ser el más alto ya que el cuello del Brachiosaurus se alzaba a 13 o 14m, 4m menos que las estimaciones del de Sauroposeidon. Un dato curioso es que mientras el Brachiosaurus alzaría su mirada hasta un quinto piso, el Sauroposeidon llegaría a un sexto.
El nombre de Sauroposeidon se le fue atribuido a este saurópodo por que tal vez fuese capaz de hacer temblar la tierra cuando caminaba. Volviendo al tema de la altura, es posible que ni Brachiosaurus ni Sauroposeidon alzasen tanto el cuello, sino que balanceaban su cuerpo horizontalmente trazando con su cuello un gran arco para abarcar la mayor superficie posible de alimentación. Este fue uno de los últimos saurópodos que habitó en Norteamérica.

viernes, 22 de enero de 2010

Struthiosaurus

El Struthiosaurus (lagarto avestruz) fue un pequeño dinosaurio acorazado o anquilosaurio. Medía tan sólo dos metros escasos de longitud por unos 70cm de alto, pesaba 100kg y con estas dimensiones es el dinosaurio acorazado más pequeño que existió en el Mesozoico. Lo curioso es que este dinosaurio ha sido hallado en diversos lugares de Europa (Austria, Hungría, Francia y Rumanía) y en Transilvania (Rumanía), junto con este se han encontrado otros dinosaurios variados cuyo tamaño también está “menguado”. Este dato favorece la teoría que sostienen la mayoría de los científicos de que en el período Cretácico Europa no era más que un conjunto de islitas en la que la vida, adaptándose al terreno, se empequeñecía.
Las principales características del Struthiosaurus son que era cuadrúpedo y herbívoro, tenía un pico sin dientes, con el que arrancaba los brotes a ras de suelo, y como todos los anquilosáuridos disponía de una armadura que le cubría todo el lomo, la parte superior de la cabeza, la cola, y exclusivamente la zona lateral del cuerpo. Su armadura estaba formada por cinco tipos distintos, entre los que figuraban la placa ósea estándar, las púas óseas, dos largas espinas en los hombros, y otras protuberancias óseas.
Debido a que las patas de este animalito eran cortas y rechonchas, no podía corre casi nada, así que su mejor forma de defenderse era agazaparse como lo hace una tortuga, pero sin meterse dentro de su armadura, claro. Mientras no le dieran la vuelta, este tireóforo era prácticamente indestructible ante un depredador. Como buen nodosáurido, este dinosaurio disponía de una armadura, sí, pero carecía de blindaje avanzado en la cabeza y de maza ósea.

lunes, 18 de enero de 2010

Megalosaurus

El Megalosaurus (lagarto grande) fue, ni más ni menos, el primer dinosaurio de la historia que fue descrito formalmente como lo que realmente fue, y no como un dragón del pasado. Fue hallado en 1818 en Inglaterra, y nombrado y descrito en 1827. El dinosaurio en sí tampoco es que fuese algo espectacular dentro de lo que se puede encontrar en el Mesozoico, medía hasta 9m de longitud por 3’5m de alto, pesaba una tonelada y vivió durante el período Jurásico. Era un terópodo grandecito, y tenía más o menos las mismas características que el modelo de terópodo gigante: una grande y poderosa mandíbula, un cuerpo robusto y compacto, unas patas delanteras pequeñas y casi inútiles, unas patas traseras muy musculosas y una larga cola para mantener el equilibrio con el cuerpo.
Debido a que este fue el primer dinosaurio en ser descrito, todos los terópodos que se encontraron en los próximos años y que tenían un tamaño parecido al de este se nombraban como especies de este género, como le sucedió al Dilophosaurus, por ejemplo. Con este fenómeno, hasta 25 dinosaurios llegaron a llamarse Megalosaurus tal o Megalosaurus cual, hasta que se reconsideró el hecho de que no todos los dinosaurios carnívoros fuesen derivados del Megalosaurus, y este perdió a casi todas sus especies. Hoy día, la especie de Megalosaurus por excelencia es Megalosaurus bucklandi.
Por otra parte, se han encontrado restos del verdadero Megalosaurus en América, Asia y Europa, lo que nos indica que debió de ser un carnívoro bastante común. La dieta del Megalosaurus se debería basar en los saurópodos más pequeños del Jurásico, y otros herbívoros que no sobrepasaran los 15m de longitud, aunque también existe la amplia posibilidad de que este dinosaurio se dedicara a la carroña, debate que no sólo se da en este terópodo. Su mejor arma eran sus fuertes y aserrados dientes, que actuaban como una sierra y eran efectivos contra casi cualquier presa. También es posible que fuera un dinosaurio rápido.

jueves, 14 de enero de 2010

Pelecanimimus

El Pelecanimimus fue un pequeño dinosaurio omnívoro que se asemeja bastante a un pelícano (de ahí su nombre, Parecido a un pelícano). Medía 2m de largo por uno de alto, vivió durante el período Cretácico inferior y sus fósiles han sido hallados en España. Fue el primer “dinosaurio-avestruz” que se encontró, y dio lugar a un subgrupo dentro de los terópodos llamado ornithomimosauria.
El Pelecanimimus es uno de los pocos ornitomimosaurios que se han encontrado con dientes en la mandíbula. Este animal tenía un cráneo estrecho con un pico alargado, que tenía 220 dientes minúsculos bastante afilados. En cambio, los otros ornitomimosaurios no tenían dientes, lo que indica que los “dinosaurio-avestruz” eran omnívoros, teoría que se ve respaldada por los dientes del Pelecanimimus, que eran adecuados tanto como para cortar la carne, como para arrancar y triturar hojas y frutos de los árboles.

Cuando se descubrió el Pelecanimimus, se encontraron impregnados trozos de piel en la zona de la garganta, el cuello y la parte superior de los hombros. Esto indica que el Pelecanimimus pudo disponer en su tiempo de una bolsa carnosa como la que tienen los pelícanos de hoy día. En cuanto a la función de esta bolsa, no se sabe muy bien para qué sería. Podría ser para pescar, al igual que las de los pelícanos, aunque también hubiera podido estar coloreada de colores llamativos o podía haber servido para inflarla en señal de ostentación.
A pesar de que el Pelecanimimus tan solo midiera 2m de largo, es posible que llegara a ser el mayor depredador de su entorno. Esto se debe a que en la zona de rocas donde se ha encontrado el Pelecanimimus tan solo se han hallado fósiles de lagartijas o animales más pequeños que él, y solo se han encontrado restos de animales más grandes en yacimientos de fósiles que están a una distancia considerable, lo que significa que el Pelecanimimus en su entorno rocoso fue como el Tyrannosaurus en cualquier parte, a no ser, de que en el hábitat del Pelecanimimus hubieses existido otros terópodos mayores pero que al contrario que este curioso pelícano, no se hayan fosilizado después de morir, o aún no los hallamos encontrado.

domingo, 3 de enero de 2010

Chasmosaurus

El Chasmosaurus fue un dinosaurio cornudo no muy grande que destacó, entre otras cualidades, por su enorme cráneo, que constituía casi la cuarta parte de la longitud de su cuerpo. Este cráneo se debía también a su enorme escudo ornamental. El Chasmosaurus medía hasta 8m de largo por 3m de alto, pesaba de una y media a dos toneladas y vivió durante el cretácico tardío. También hay indicios de que este herbívoro vivía en manadas, ya que en los yacimientos donde se han hallado estos dinosaurios, se han encontrado esqueletos en grupo, en lugar de aislados. Sus restos han sido hallados en el Sur de EEUU y en Canadá.
El Chasmosaurus disponía de dos cuernos en las cejas y uno en la nariz. Los cuernos de las cejas podían tener tamaños bastante variables, desde un pequeño bulto óseo, hasta largos cuernos que no llegaban a alcanzar la longitud de los de otros dinosaurios cornudos, como el Triceratops. En cuanto a su escudo ornamental, era muy largo y llamativo debido a su anchura y su longitud, pero no estaba decorado con numerosas espinas como en el caso del Styracosaurus o el Pachyrhinosaurus, tan solo podía llegar a tener dos espinas bastante discretas en lo alto del escudo.

Todos los científicos coinciden en que las patas posteriores del Chasmosaurus estaban colocadas justo debajo del cuerpo, como pilares, para poder sostener su pesado cuerpo. Sin embargo, hay un cierto desacuerdo entre cómo estaban colocadas las patas anteriores. Algunos científicos han sugerido que estas estaban colocadas a los lados del Chasmosaurus, como las de un lagarto, pero entonces, ¿cómo habría podido este dinosaurio sujetar su enorme cabeza? Esta teoría, por lo tanto, queda algo devaluada, y le da más éxito a la teoría de que el Chasmosaurus tenía las patas anteriores justo debajo de su cuerpo, para mantener todo el peso. Además, para verificar esta teoría, existe la prueba de que se han hallado huellas fosilizadas de Chasmosaurus que indican que sus patas estaban juntas, lo que quiere decir que iban debajo del cuerpo.
Tan solo se han encontrado huesos de ceratopsios en América del Norte y en Asia. Teniendo en cuenta que los encontrados en Asia son los más primitivos y antiguos, los científicos han podido averiguar a partir de aquí que en el cretácico aún había un istmo de tierra entre Asia y América del Norte, por donde debieron pasar la mayoría de los ceratopsios que luego evolucionarían en el Triceratops y el Chasmosaurus.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Styracosaurus

El Styracosaurus fue un herbívoro del período cretácico que, al igual que otros dinosaurios cornudos, tenía un cuerpo muy grande (de hecho pesaba unas 3 toneladas) y andaba a cuatro patas. Medía 5m y medio de largo por unos 3m de alto, y se diferenciaba de los demás ceratopsios gracias a la estructura de su escudo ornamental óseo. Desde el borde posterior del escudo surgían seis largas púas (de ahí su nombre, que significa lagarto con púas) que apuntaban hacia atrás. Tenía un solo cuerno en la nariz y no tenía cuernos en las cejas. Sus fósiles fueron hallados en EEUU y en Canadá.
Hay muchas teorías sobre la función que tenía el escudo córneo del Styracosaurus, tal vez sirviera para proteger la zona dorsal del cuello, muy vulnerable y fácil de atacar para los depredadores del período cretácico, aunque tampoco le habría servido de mucho ya que las púas de su escudo no eran muy fuertes y los depredadores habrían podido romperlas con facilidad. Por ello, tal vez sirvieran para atraer a las hembras o para defender su territorio.
También se considera la posibilidad de que su escudo córneo fuese de colores que el Styracosaurus cambiaba a su antojo, como si fuese un camaleón. Este cambio de colores le podría haber servido para atacar a sus enemigos o para confundir y asustar a los depredadores.